Guía completa
Una queja frecuente, un diagnóstico poco obvio
“El coche gotea aceite” es de las quejas más habituales que llegan al taller, y a la vez de las menos concretas. Un motor puede perder aceite por la junta del cárter, la junta de la tapa de balancines, el retén delantero o trasero del cigüeñal, el retén del árbol de levas, el separador de aceite, un intercambiador defectuoso, o simplemente un tapón mal ajustado. Cada causa tiene su solución y su coste, así que lo primero es siempre diagnosticar antes de dar un número.
Dos formas de localizar el origen
El método más directo es limpiar el motor con desengrasante, dejarlo secar y conducir un rato: el aceite que reaparece señala su origen, y funciona bien en fugas medianas o grandes.
Para fugas más pequeñas usamos tinte UV: añadimos un producto fluorescente al aceite del motor, dejamos circular unos 100-200 km y después iluminamos con una linterna UV. El aceite con tinte brilla en verde y marca exactamente el punto de salida — útil incluso cuando la fuga es tan pequeña que se evapora parcialmente con el calor del motor.
De lo más barato a lo más caro
La tapa de balancines es el reparo más asequible (100-200 €): acceso sencillo, junta fácil, poca mano de obra. La junta de cárter va en un nivel intermedio (150-280 €): hay que desmontar el cárter, limpiar bien la superficie y montar con el par adecuado. Lo más caro es el retén trasero del cigüeñal (350-700 €), porque en muchos coches obliga a desmontar la caja de cambios para llegar hasta él.
Cuándo no se puede esperar
Una fuga lenta que rellenas cada varios miles de kilómetros puede esperar a la próxima cita disponible. Pero hay tres situaciones que sí son urgentes: fuga que cae sobre el escape o el turbo caliente (riesgo de incendio), fuga que contamina el embrague o la caja (acorta mucho su vida), y pérdida grande — más de un litro cada 1.000 km de fuga real, no de consumo. En cualquiera de esas tres, mejor no dejarlo para más adelante.