Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Las Palmas de Gran Canaria, con cabina de pintura propia y mecánica completa bajo el mismo techo. Reparamos golpes de aparcamiento, barniz levantado por el sol, óxido incipiente en bordes de puerta y rozaduras de llanta, y hacemos revisiones, frenos, distribución, diagnosis y pre-ITV. Te decimos el importe por escrito antes de tocar el coche, y también cuándo no merece la pena repararlo.
El equipo del taller
Mecánicos multimarca
Medimos el espesor de la pintura
Antes de pulir comprobamos cuánto barniz queda. Pulir a ciegas se lleva la capa por delante.
Presupuesto cerrado por escrito
Con la pieza fotografiada y el importe cerrado. Si al desmontar sale más, se para y se te llama.
Garantía de la reparación
3 meses o 5.000 km en mano de obra y los 2 años de garantía legal del repuesto.
Código de color del coche
Lo leemos de la placa del vehículo y ajustamos la mezcla al color envejecido, no al de fábrica.
Áreas especializadas
Chapa y pintura con cabina propia, mecánica general, frenos y rodaje, y diagnosis. Lo que entra aquí se hace aquí. Cuando algo se sale de nuestro alcance lo decimos antes de aceptarlo, no después de tener el coche desmontado.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Golpes de aparcamiento, barniz cansado, llantas rozadas y todo el mantenimiento mecánico normal. Arriba tienes lo más pedido. Si tu caso no aparece, llámanos: te decimos con franqueza si lo cogemos o si te sale mejor en otro sitio.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
Ver detalle
Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
Ver detalle
Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
El curado controlado es lo que hace que el barniz aguante años de sol y no se descascarille en dos veranos.
Si la pintura está intacta, muchos bollos salen por varillas. Es más barato y conserva la pintura original del coche.
Para que el corte entre lo pintado y lo viejo no se vea de perfil, que es donde siempre se nota.
Lijar el óxido por encima y tapar con pintura es aplazar el problema seis meses. Se abre hasta que sale metal limpio.
Antes, durante el desmontaje y al terminar. Especialmente útil si vas a dar parte al seguro.
Si trabajas a turnos o el coche está en un parking sin salida cómoda, lo recogemos y te lo devolvemos.
Sobre nosotros
Quien coge el teléfono es quien lija, quien pinta y quien monta. Sabemos lo que le pasa a un coche que duerme al sol en Schamann o aparcado a cien metros del mar en La Isleta, porque los nuestros duermen igual. La norma no tiene letra pequeña: explicar cada euro y no vender lo que no hace falta.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
La mecánica de un coche de aquí no se diferencia tanto de la de uno de Burgos. La carrocería sí. No hay invierno que dé tregua: el sol pega los doce meses, el aire trae sal del Atlántico y las calles del centro obligan a aparcar en huecos donde el retrovisor entra por poco. Eso se ve en la chapa mucho antes que en el motor.
Lo que sigue va de cómo está hecha la pintura de tu coche, de qué se recupera puliendo y qué ya no, de cuándo un bollo sale sin pintar y de cuándo el óxido de un borde de puerta es una tontería o es el principio de algo. Vemos coches de Vegueta, Triana, Guanarteme y Tafira, y de gente que baja a diario desde Telde, Arucas o Santa Brígida. Casi todas las conversaciones empiezan igual: «no sé si esto tiene arreglo».
Un coche no se pinta como se pinta una pared. Abajo va la imprimación, que agarra al metal y lo aísla. Encima la base de color, fina y por sí sola mate. Y arriba el barniz, transparente, que pone el brillo, aguanta la radiación ultravioleta y recibe los golpes de la vida diaria. El barniz se sacrifica para que dure el resto.
De ahí sale el truco más útil que te vamos a dar, y es gratis: pasa la uña por el rayón. Si resbala, el arañazo está dentro del barniz y casi siempre se quita puliendo, sin pintar nada. Si la uña se detiene en el surco, ha atravesado el barniz y probablemente la base: hay que reparar y pintar. Y si en el fondo ves gris o brillo metálico, has llegado a la imprimación o a la chapa desnuda. Eso no admite espera, porque con el aire salado de la ciudad el óxido empieza en semanas.
Por eso no damos precio por teléfono con una descripción: manda una foto o pásate, que se mira en dos minutos. Entra todo en chapa y pintura.
Un matiz honesto: hay arañazos largos y superficiales, tipo llave, que técnicamente se pulen pero obligan a rebajar barniz de toda la zona. Si el coche ya lo tiene mermado por el sol, pulir ahí gasta el poco que queda.
Es el daño estético más típico de la isla y el que más gente confunde con suciedad. De frente el coche se ve bien, pero mirando el techo desde arriba aparece una mancha blanquecina de bordes irregulares. Más adelante el barniz se levanta en placas y deja el color a la vista, que sin protección se apaga enseguida.
No es falta de lavado. Es la radiación ultravioleta degradando el barniz durante años, y avanza más rápido donde el sol cae en vertical: techo, capó y portón. Con más saña en rojos y negros. Un coche que duerme a la intemperie en Schamann llega antes a ese punto que el mismo modelo guardado en un garaje.
La parte incómoda: un barniz que ya está levantando no se arregla. Ni con cera, ni con pulimento, ni con restauradores de brillo que duran un fin de semana. Cuando la capa transparente se desprende no queda nada que pulir. La solución real es lijar, imprimar y volver a pintar, y muchas veces conviene hacer techo y capó juntos, porque si pintas solo uno el otro canta.
Si lo tuyo es solo brillo apagado y tacto áspero, con el barniz entero, eso sí se recupera puliendo en varios pasos. La diferencia se ve con la pieza limpia y, si hay duda, midiendo el espesor. Si queda poco material, no pulimos: te lo decimos.
Vuelves al coche y tienes una abolladura redonda en la puerta, del tamaño de un puño, cortesía del de al lado. Miras de cerca y la pintura está entera. Mucha gente asume que eso es pintar la puerta y varios días sin coche.
No necesariamente. Con la pintura intacta se puede usar la reparación sin pintura: se accede por detrás del panel, normalmente desmontando el guarnecido, y con varillas se empuja el metal desde dentro leyendo la deformación en el reflejo de una lámpara de líneas. La chapa vuelve a su sitio y conserva la pintura original de fábrica, que es un valor real si vendes el coche. Sale más barato y suele estar listo el mismo día.
Cuándo no se puede, que importa igual: si la pintura está agrietada en el fondo del bollo; si el golpe cae en un borde o en una línea de carácter, donde el metal está endurecido; si hay un pliegue con arista, porque ahí el metal se estiró y ya no vuelve; si detrás hay refuerzos o espuma que impiden llegar; y en piezas de aluminio, que perdonan poco.
Y otra honestidad: en bollos pequeños y poco visibles, a veces recomendamos no hacer nada. Dos centímetros en el bajo de una puerta, en un coche de doce años, no justifican el gasto.
Aquí se separa un trabajo bueno de uno malo. La lógica de la calle dice: me han dado en la aleta, píntame la aleta. La del oficio dice que eso, tal cual, se nota casi siempre.
El punto de partida es el código de color, en una placa del vehículo —vano motor, montante de la puerta o bajo la alfombrilla del maletero, según marca—. Da la fórmula con la que el coche salió de fábrica. El problema es que tu coche ya no es de fábrica: años de sol, sal y lavados han virado el tono. Mezclar el código puro da un resultado correcto en la lata y visible en la calle.
Por eso se iguala: se prepara la mezcla, se aplica en una probeta, se seca y se compara contra la pieza real a la luz del día y desde varios ángulos, porque los metalizados cambian según incida la luz. En blancos perlados, rojos y algunos grises eso lleva su tiempo, y ese tiempo está en el presupuesto porque es trabajo.
Encima está el difuminado. Aunque el igualado sea impecable, un corte limpio entre pieza nueva y vieja se percibe de perfil. Se lleva la base muy diluida unos centímetros dentro de las piezas contiguas y se barniza hasta una línea natural de la carrocería. Sí, reparar una aleta puede implicar tocar el borde de la puerta: no es inflar el trabajo, es la única forma de que el ojo no encuentre el escalón. Lo tienes en el área de carrocería.
Vivir a un paso del mar tiene un precio para la chapa. El aire lleva cloruros, se depositan sobre la carrocería y ahí siguen hasta el siguiente lavado. Sobre pintura sana no pasa nada. En cuanto hay una puerta abierta al metal —un impacto de piedra, una rozadura de bordillo—, la sal acelera el proceso.
Conviene distinguir dos cosas que se llaman igual. El óxido superficial es una mancha anaranjada en superficie: se lija, aparece metal sano, se imprima con producto anticorrosivo y se pinta. El óxido que viene de dentro avisa distinto: la pintura se levanta en ampollas antes de que veas nada marrón, y cuando pinchas una el agujero suele ser mayor de lo que parecía.
Los sitios donde empieza son siempre los mismos y puedes revisarlos tú: cantos inferiores de puerta, bordes de aleta y pasos de rueda, el filo del portón, el contorno del parabrisas bajo la goma y las costuras del capó.
El criterio es de sentido común. Mientras el óxido sea de superficie y la chapa mantenga rigidez, es un trabajo de pintura contenido. Cuando el metal ha perdido material y suena hueco al nudillo, hay que cortar y soldar chapa, y eso es otro coste. Entre un caso y otro suele haber meses. Si lo que te preocupa es la estructura de los bajos y no el aspecto, se revisa desde foso en la pre-ITV.
Aparcar en el casco de la capital es un deporte de contacto. Vegueta y Triana tienen huecos justos y bordillos altos, y la factura la pagan tres piezas.
Las llantas, primero. El roce se lleva la laca y el mecanizado del labio, y en aluminio esa herida no es solo fea: por ahí entra la sal y aparece esa corrosión blanquecina y porosa que luego empuja la pintura desde debajo. Se lija, se rellena si hay muescas, se imprima y se pinta, y cuesta bastante menos que una llanta nueva. Lo que no se arregla pintando es una llanta deformada o fisurada: eso se comprueba en la equilibradora y, si hay grieta, se sustituye. Lo tienes en reparación de llantas.
Los parachoques, después. Buena noticia: casi todos son de plástico y el plástico se repara. Una fisura, incluso una zona rota, se suelda con aportación de material, se lija, se masilla y se pinta, y aguanta bien. Cambiar la pieza entera por una grieta de cinco centímetros suele ser tirar dinero. Otra cosa es que se hayan partido los anclajes internos o haya sensores y cámara de por medio.
Recomendación que resta venta: con cuatro llantas rozadas y uso diario en el centro, repararlas todas para volver a rozarlas el mes que viene puede no compensar. A veces lo sensato es esperar a cuando vayas a vender, que es cuando ese detalle se paga.
Es la pregunta que más se repite al dar un presupuesto de carrocería, y la respuesta honesta es que no podemos decidirlo por ti: no somos mediadores de seguros y cada póliza es un mundo. Sí podemos ponerte los datos delante para que llames a tu compañía sabiendo qué preguntar.
Primero, si hay un tercero identificado. Con parte amistoso relleno la conversación cambia por completo. Si el golpe es de un desconocido en un aparcamiento, entra en juego tu cobertura, si la tienes. Segundo, la franquicia: si la reparación cuesta poco más que esa cantidad, dar parte tiene poco sentido. Tercero, qué pasa con tu prima y tu bonificación el año que viene; eso no lo sabemos nosotros, pregúntalo antes de dar parte y no después.
Nuestro papel es más concreto: presupuesto detallado por escrito, con piezas, horas y desglose, y fotos del daño si las necesitas para la tramitación. Con eso, la llamada a tu aseguradora dura tres minutos. Y si el trabajo va por el seguro, en España el taller lo eliges tú.
Un apunte de realidad: en coches viejos y de valor de mercado bajo, la compañía puede declarar siniestro total por un daño que parece menor. Si olemos que va a ser el caso, te lo advertimos antes del trámite.
Ves el coche con nosotros, se mira la pieza limpia y a la luz, te decimos qué proponemos y por qué, y te pasamos el importe por escrito. Nada se lija hasta que dices que sí. Si al desmontar aparece algo que desde fuera no se veía —óxido bajo una moldura, un anclaje partido—, se para el trabajo y te llamamos.
Horquillas orientativas para que te hagas una idea antes de venir. Dependen del tamaño del daño, de la pieza, del color y de si hay que desmontar sensores o guarnecidos.
En mecánica el criterio es el de siempre: el aceite que pide el fabricante y no «uno bueno». VW 504.00 y 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720 o PSA B71 2290, con Castrol, Repsol o Total, y filtros Mann, Mahle o Bosch. En un diésel con filtro de partículas, un aceite que no sea de cenizas bajas es una avería de DPF comprada por adelantado.
Dos costumbres baratas que alargan la vida de la pintura aquí. Lavar con cierta regularidad y aclarar bien, sobre todo si el coche duerme cerca del mar: lo que hace daño no es el agua salada, es la sal que se queda seca encima. Y mirar una vez al año los cantos inferiores de las puertas y el filo del portón con la puerta abierta. Ahí empieza casi todo, y ahí se arregla por poco dinero.
Si ya tienes el golpe dado o el techo blanqueando, pásate o escríbenos por el formulario de contacto. Miramos el coche contigo, te decimos qué se puede recuperar y qué no, y si la reparación no compensa por lo que vale el coche, también te lo vamos a decir.
Marcas que atendemos
20 marcas con motores, problemas crónicos y particularidades documentadas. Mantenimiento oficial sin perder garantía.
Estética y protección
Tratamiento cerámico, PPF, pulido, tintado de lunas, restauración de faros, limpieza integral, wrapping. Marcas premium con garantía.
Recubrimiento de sílice profesional con dureza 9H y duración de hasta 5 años. Brillo intenso, repele agua y suciedad. Aplicado en cabina con preparación correcta.
Desde 350 € – 900 € según preparación previa
Película transparente de poliuretano que protege la pintura contra impactos físicos, piedras de carretera y ralladuras. Con autosanado por calor en marcas premium.
Desde Capó: 350 €
Eliminamos microrrayas, hologramas, oxidación y huellas de lavado. El brillo profundo que tenía tu coche el primer día — recuperado en cabina con productos profesionales.
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Películas técnicas que filtran rayos UV e infrarrojos, mejoran confort térmico, dan privacidad y mantienen visibilidad nocturna. Tintados homologados según normativa española.
Desde Lunas traseras (5 lunas): 180 €
Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Las Palmas de Gran Canaria y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El barniz del techo y del capó había empezado a levantarse en placas, un daño que ya no se recupera puliendo. Se lijó hasta metal sano, se imprimó y se pintaron ambas piezas juntas para que no cantara la diferencia de tono entre techo y capó.
Se desmontó el guarnecido interior y se empujó el metal desde dentro con varillas, leyendo la deformación con lámpara de líneas. La puerta conservó la pintura original de fábrica y el coche estuvo listo el mismo día, sin pasar por cabina.
El código de color de la placa del vehículo no coincidía ya con el tono real, aclarado por años de sol. Se preparó la mezcla, se comparó en probeta contra la pieza a la luz del día y se difuminó la base en la puerta contigua para que no se notara el corte.
Al abrir la ampolla, la corrosión venía de dentro y era mayor de lo que se veía por fuera. Se cortó la zona afectada, se soldó chapa nueva y se trató el resto del canto con anticorrosivo antes de pintar.
El labio de la llanta había perdido laca y empezaba a picarse por la sal. Se lijó, se rellenaron las muescas, se imprimó y se pintó en el tono original, sin necesidad de cambiar la llanta.
El plástico se soldó con aportación de material en lugar de sustituir la pieza entera, porque los anclajes internos estaban intactos. Se lijó, se masilló y se pintó igualando al resto de la carrocería.
Preguntas frecuentes
El truco de la uña funciona sorprendentemente bien. Pasa la uña perpendicular al rayón: si resbala sin engancharse, el arañazo está dentro de la capa de barniz y en la mayoría de los casos se quita puliendo. Si la uña se detiene en el surco, ha atravesado el barniz y llega a la base de color o más abajo, y entonces hay que reparar y pintar. Si en el fondo del rayón ves gris o brillo metálico, has llegado a la imprimación o a la chapa, y eso conviene tratarlo pronto porque con la sal del ambiente ahí empieza el óxido. En cualquier caso, míralo con el coche limpio y a la luz del día, que en penumbra todo parece más grave.
Si ya está pelando, no. Ese aspecto lechoso con placas levantadas es el barniz degradado por la radiación ultravioleta, y cuando la capa transparente se desprende no queda material que pulir; el pulimento solo rebaja lo poco que sigue en pie y los productos restauradores dan un brillo que dura un par de lavados. La solución real es lijar la zona, imprimar si hace falta y volver a pintar la pieza. Distinto es un barniz simplemente apagado y áspero pero entero: eso sí se recupera con un pulido en varios pasos y el cambio es muy visible. Antes de decidir medimos el espesor de la pintura, porque es lo que dice si hay margen para pulir.
Probablemente no. Cuando la pintura no está cortada ni agrietada se puede intentar la reparación sin pintura: se accede por detrás del panel y con varillas se empuja el metal hasta devolverlo a su forma, leyendo el reflejo con una lámpara de líneas. Sale bastante más barato que pintar, suele quedar listo el mismo día y conserva la pintura original de fábrica, que es un punto a favor si algún día vendes el coche. No siempre es posible: los golpes en bordes, en líneas de carácter, los que dejan un pliegue con arista y las piezas de aluminio se resisten. Lo vemos con el coche delante y te decimos si entra o no.
Porque el color de tu coche ya no es exactamente el de fábrica. El código de color de la placa del vehículo da la fórmula original, pero después de años de sol, sal y lavados el tono ha virado un poco, así que aplicar la fórmula pura suele dar una diferencia perceptible. Por eso se hace igualado: se prepara la mezcla, se aplica en una probeta, se seca y se compara con la pieza real a la luz del día desde varios ángulos, ajustando hasta que casa. Y aunque el igualado sea bueno, se difumina el color unos centímetros dentro de las piezas contiguas para que el ojo no encuentre un corte recto. Cuando se ve el parche, casi siempre es porque se saltaron uno de esos dos pasos.
Depende mucho del tipo de trabajo. Una abolladura por varillas o una carcasa de retrovisor pueden salir en el día. Pintar una pieza suele llevar dos o tres días laborables, porque hay tiempos de secado y curado que no se pueden acelerar sin comprometer el resultado. Si hay que sustituir chapa, desmontar guarnecidos o el color es difícil de igualar, se alarga. Te damos un plazo al aceptar el presupuesto y, si algo se tuerce, te avisamos antes de que llegue la fecha en lugar de que la descubras al venir a recoger el coche.
Merece verlo pronto. Las burbujas o ampollas en la pintura casi nunca son un defecto de la pintura: son corrosión avanzando por debajo, y cuando se abren el daño suele ser mayor de lo que se veía. Si al lijar aparece metal sano, es un trabajo de pintura razonable: se elimina el óxido, se aplica imprimación anticorrosiva y se pinta. Si el metal ha perdido material y suena hueco al golpearlo con el nudillo, hay que cortar y soldar chapa nueva, y eso ya es otro presupuesto. La diferencia entre un caso y otro suele ser cuestión de haberlo mirado unos meses antes.
Lo que más ayuda es de andar por casa: lavar con cierta frecuencia y aclarar bien para retirar la sal depositada, y no dejar que el coche se seque al sol con gotas encima. Aparcar a la sombra o bajo techo, cuando se pueda, es la mejor protección para el barniz. Y repara pronto cualquier herida que llegue al metal, por pequeña que sea, porque es la puerta por la que entra el problema. Los tratamientos cerámicos y las ceras de calidad ayudan con el brillo y facilitan el lavado, pero no convierten la chapa en inoxidable: no te vendemos eso.
En la mayoría de los casos compensa repararla: se lija, se rellena si hay muescas, se imprima y se pinta en el color de la llanta, y cuesta bastante menos que una llanta nueva. La reparación tiene sentido cuando el daño es de superficie. Lo que no se arregla pintando es una llanta deformada o fisurada; si el golpe fue seco contra un bordillo alto se comprueba en la equilibradora, y si hay grieta hay que sustituirla, sin discusión, porque es un tema de seguridad. Y si el coche es de uso diario en el centro y tienes las cuatro rozadas, a veces lo sensato es esperar y hacerlas juntas antes de venderlo.
No podemos decidirlo por ti ni asesorarte sobre tu póliza, porque cada contrato es distinto y no somos mediadores de seguros. Lo que sí conviene mirar es si hay un tercero identificado con parte amistoso, cuánto es tu franquicia comparada con el importe de la reparación, y qué le pasa a tu prima el año siguiente si das parte, que es algo que solo te puede confirmar tu compañía. Nosotros te damos un presupuesto detallado por escrito y fotos del daño para que hagas esa llamada con datos. Y recuerda que el taller lo eliges tú, no la aseguradora.
Casi todos los parachoques actuales son de plástico y el plástico se repara. Una fisura, e incluso una zona rota, se puede soldar con aportación de material, lijar, masillar y pintar, con un resultado que aguanta bien. Cambiar la pieza completa por una grieta pequeña suele ser gastar de más. Ahora bien, si el impacto ha partido los anclajes internos, ha deformado el refuerzo de detrás o hay sensores de aparcamiento y cámara implicados, hay que valorarlo caso por caso, y a veces el recambio nuevo sale más razonable que la reparación. Lo vemos con la pieza desmontada y te decimos qué conviene.
Las dos cosas, en el mismo taller. Hacemos mantenimiento por kilometraje, cambio de aceite y filtros, distribución, embrague, frenos, suspensión, neumáticos, diagnosis electrónica multimarca, climatización y pre-ITV, además de toda la parte de chapa y pintura. Que estén juntas tiene una ventaja práctica: si el coche entra por un golpe y al desmontar vemos unas pastillas al límite o un latiguillo reseco, te lo decimos y lo resuelves en el mismo paso, sin otra cita ni otro desplazamiento. Y si no hace falta tocarlo, también te lo decimos.
Para trabajos de carrocería casi siempre sí, porque el coche se queda un par de días y el viaje se hace una vez al dejarlo y otra al recogerlo. Para una reparación mecánica menor, quizá no compense el desplazamiento y te lo diremos si nos llamas. Si te encaja, podemos recoger el coche y devolvértelo, que es lo habitual con gente que trabaja a turnos o no puede prescindir del vehículo entre semana. Tenemos páginas específicas para cada zona con los accesos y los tiempos aproximados.
Pide tu presupuesto
Mándanos foto de la avería o explica el síntoma. Te confirmamos si es algo que podemos resolver, te damos rango orientativo y, si quieres, hueco para esta misma semana.
Zonas que atendemos
Cubrimos 8 zonas de Las Palmas de Gran Canaria y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Telde
Aprox. 14 km
Telde es el segundo municipio más poblado de la isla, con una gran diversidad de perfiles: desde familias jóvenes en zonas costeras como La Garita hasta un núcleo urbano consolidado.
Ver servicio →Arucas
Aprox. 12 km
Arucas es un núcleo tradicional e importante en el norte de Gran Canaria.
Ver servicio →Santa Brígida
Aprox. 15 km
Santa Brígida es una zona residencial de poder adquisitivo medio-alto.
Ver servicio →Ingenio
Aprox. 24 km
Municipio trabajador con una fuerte conexión con el aeropuerto y las zonas industriales del sureste.
Ver servicio →Gáldar
Aprox. 28 km
Gáldar es un importante centro histórico y agrícola del noroeste.
Ver servicio →