Guía completa

El líquido que menos se revisa

El refrigerante es de esos líquidos que casi nunca se revisan por iniciativa propia: se cambia una vez en el concesionario al comprar el coche y ahí se olvida durante 200.000 km. Con el tiempo pierde propiedades anticorrosivas y, al final, puede acabar dañando piezas caras — radiador, bomba de agua, termostato, intercambiador de aceite.

Cada marca pide el suyo

G12, G12+, G12++ y G13 (rosa, morado) son para el grupo VAG — Volkswagen, Audi, Seat, Skoda, Cupra. OAT azul lo usan Toyota y Mazda. HOAT amarillo es de Ford. G48 azul-verde se usaba en Mercedes y BMW antiguos, hoy sustituido por G12++ en los modernos. OAT verde para Hyundai y Kia. Cada uno tiene una química distinta, y mezclarlos hace precipitar partículas que acaban dañando el sistema.

Cómo saber cuál toca

El manual del vehículo lo especifica, y muchos fabricantes también lo indican en una etiqueta del propio depósito. El color puede orientar pero no es definitivo — varía entre marcas. Si el coche es de segunda mano y no está claro, hacemos un purgado completo con el tipo correcto, que es la opción más segura.

Cambio simple o purgado completo

El cambio simple (50-80 €) vacía depósito y radiador y rellena con líquido nuevo, mezclándose con un 30% del que queda en el motor — suficiente si se hace cada 4-5 años con regularidad. El purgado completo (80-130 €) también vacía el bloque motor y es más exhaustivo; conviene si nunca se ha hecho, si se cambia de tipo de refrigerante o si el sistema está contaminado.

Cuando algo no cuadra

Temperatura elevada en el cuadro, pérdida visible por un latiguillo o junta, pérdida invisible que apunta a junta de culata o intercambiador, refrigerante turbio o marrón por degradación o contaminación con aceite: cada síntoma pide su comprobación, y el más delicado de todos es la junta de culata sin reparar, porque puede acabar dejando el motor inservible en pocos miles de kilómetros.