Guía completa
Sencillo de hacer, no tan sencillo de acertar
Cambiar una bujía es, mecánicamente, de lo más simple del taller: desenroscar, colocar la nueva, apretar al par correcto. Lo que marca la diferencia entre un cambio bien hecho y uno que da problemas a los pocos meses es acertar con la bujía exacta que pide tu motor.
Cada motor moderno exige una referencia con varios parámetros propios: rosca (M14×1.25 es la norma más habitual, aunque hay excepciones), longitud suficiente para alcanzar bien la cámara de combustión, tipo de electrodo (sencillo, doble, triple o lateral según diseño) y código de calor, que determina cuánta temperatura es capaz de disipar. Montar el código equivocado puede chocar contra las válvulas si la rosca es demasiado larga, provocar fallos de encendido si el electrodo no encaja con el motor, o en casos extremos llegar a romper un pistón.
Cobre, platino o iridio: lo decide el fabricante, no tú
- Cobre, la clásica: 15.000-30.000 km de vida. Cada vez menos habitual, propia de motores sin gestión electrónica avanzada.
- Platino: 60.000-90.000 km. Buen punto intermedio entre precio y duración, todavía presente en bastantes modelos.
- Doble platino: 80.000-100.000 km, un paso por encima de la de platino simple.
- Iridio: 100.000-150.000 km. Es lo que monta la mayoría de motores actuales; cuesta más por unidad, pero el coste por kilómetro acaba siendo parecido al de otras opciones más baratas de entrada.
Cuando te presupuestamos un cambio, te decimos qué tipo lleva tu coche — no es una elección nuestra, viene fijada por el fabricante.
Lo que cuenta una bujía usada
La bujía que sale del motor es casi una biopsia de cómo va la combustión: color marrón claro o beige indica que todo va bien; negra y seca con residuos apunta a mezcla demasiado rica, posiblemente de inyección o sondas; negra y aceitosa señala consumo de aceite por segmentos o guías de válvula, que es ya una reparación mayor; blanca grisácea sugiere mezcla pobre o sobrecalentamiento; electrodo muy desgastado simplemente indica que tocaba cambiarla hace tiempo; y un aislante roto delata detonación interna, que puede venir de combustible inadecuado o de avance de encendido excesivo. Si vemos algo fuera de lo normal, te lo contamos — la bujía a veces dice cosas que un escáner OBD no revela.
Con qué marcas trabajamos
NGK y Bosch son las dos referencias de primer equipo a nivel mundial, presentes de fábrica en la mayoría de coches europeos, japoneses y coreanos. Denso es la referencia habitual en marcas premium asiáticas. No usamos bujías genéricas de bajo coste: el ahorro de 5-10 € por juego no compensa la diferencia en durabilidad y en cómo responde el motor.